A lo largo de su historia, el ser humano ha sabido concebir los más diversos inventos con la intención de hacer más llevadera su existencia en este planeta. Algunos grandiosos, otros no tanto, pero la mayoría completamente inútiles, como la televisión sin control remoto. A medida que las comunidades se extendían y la raza se expandía a lo largo y ancho de los cinco continentes, al hombre le urgió saciar esa necesidad de trasladarse de una forma más rápida para así poder recorrer grandes distancias en menor tiempo y llegar a casa antes de que empiece Fútbol de Primera. Vista esta necesidad, el ser humano desarrolló el bondi; transporte de cuatro ruedas con una carrocería y un chofer, útil para recorrer medias distancias siempre y cuando uno cuente con monedas suficientes, invento ya obsoleto ahora que Macaya y Araujo no están más en el aire.

Definitivamente el bondi fue un buen invento, pero si hablamos de inventos que la rompen así mal, no podemos dejar de mencionar la siesta. Por eso hoy en “pequeñas cosas que mejoran considerablemente tu calidad de vida” le dedicamos a este genial invento el espacio que se merece. Está bien, puede ser que con la siesta no puedas ver la final de la Champions y probablemente se vuelva un impedimento a la hora de cumplir con ciertos compromisos si es que uno anda corto de tiempo, pero rascarse las bolas es una actividad a lo que todos tenemos derecho. En este mundo tan proactivo, está bueno frenar el carro y ser completamente improductivo por un tiempo, es por eso que la siesta ocupa un lugar importantísimo en el corazón de este humilde servidor. Tal vez la siesta y el huevo sean las plagas de años venideros, pero a quién carajo le importa?
Entre sus prestaciones, se encuentran las siguientes: no se rompe, no se gasta, no cuesta plata y está disponible para cualquier persona, siempre. Y por último y completamente llena de subjetividad: está buenísima. Qué lindo es llegar de jugar al fútbol todo chivado y tirarse en la cama así tal cual uno llegó y levantarse a las dos horas. Pueden decirme roñoso, poco me importa mientras tenga mi siesta. También está esa donde uno se saca la ropa, se pone el pijama, abre la cama, se tapa y luego babea la almohada por más de hora y media. Estas siestas te parten el día en dos, es lo más cerca que uno puede estar de una semana de 8 días, al menos hasta que el afronegroide presidente del mundo se ponga las pilas y le agregue un feriado a la semana.
Dejémonos de joder con esto de frenar derrames de petróleo, fomentar el desarme nuclear y terminar con el hambre en el mundo y pongamos los recursos en los temas que realmente lo ameritan.





