Acortemos la distancia
entre las palabras y el sentimiento,
que no nos gobierne el capricho
y que tu mirada solo confirme el momento
Sintamos libres de prejuicios,
sin disfraces ni caretas
Que cuando el vicio de la razón se entrometa
sea el alma quien con fuerza arremeta
Que el viento nos despeine el seño
y solo nosotros seamos dueños del instante
en que las caricias nos unen
y la soledad mira distante
Que el orgullo no tenga razón de ser
que entre nosotros no tenga ni voz ni voto
que su lugar lo ocupe una risa
y un buen mate con bizcochos
Hablemos sin estrategias
que no hace bien censurar el deseo
Cuanto más tiempo llevo pensando,
más me doy cuenta que te espero