Feliz día del proletario, empresario. Ten cuidado, al levantarte mira a ambos lados. Nos estamos organizando, el momento justo esperando para caer por sorpresa sobre tu mesa y patearte el banquete. Esto no es un apriete, es el resultado de lo que has creado, de la explotación de los trabajadores de la Nación en pro del bolsillo de algunos pillos. Pero ten cuidado, no, no te quedes helado, que acaso no lo habías pensado? En serio no habias pensado que algún día tu fuerza de trabajo te iba a patear el tajo? Es hora de intercambiar trabajos, haz el nuestro y verás que no es tan majo. Presiento que se te acabó el tiempo, te suda el cuerpo? No, no es el clima, es la ira del proletario que se te viene encima. No estamos contentos con nuestra ración, mientras lees el diario tirado en tu silló, cientos de niños mueren de inanición. Nadie habla de eso en La Nación. No, esto no es una canción, tampoco una premonición, es el fin de tu dictadura. Compañero, aprieta la dentadura, levántate y entra en acción, pues llegó el día: hoy haremos la revolución.
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sábado, 1 de mayo de 2010
miércoles, 30 de septiembre de 2009
En el subte no, flaco.
Últimamente estoy viendo muchos casos que realmente me indignan, como por ejemplo el de la jueza que trató de negritas a las dos empleadas municipales simplemente porque creyó que podía hacerlo.
Muchas cosas me indignan, pero hay una que sobrepasa con un amplio margen todas las demás. Nada en este planeta, en este sistema solar, en la vía láctea, me indigna más que encontrarme –periódicamente- con algún reverendo hijo de puta que –impunemente- se tira soberano pedo en medio del vagón de subte en plena hora pico.
Pongámoslo de esta manera; el tipo viene caminando, se sube al subte. Se agarra con una mano de la baranda mientras con la otra sostiene el diario oficialista que reparten gratuitamente en Congreso de Tucumán, y así como si nada –tranqui- se tira un “luis”. Vos tranca eh, total no lo huele nadie.
Estos desconsiderados del orto –nunca mejor dicho- que se cagan en público sin ningún tipo de consideración por la vida de los demás, carecen absolutamente de cualquier vestigio de conciencia social, por eso se llevan todo mi desprecio. Les deseo, de corazón, que alguna vez se emborrachen tanto que al día siguiente se levanten en su cama junto a Lita de Lázari. Desnuda.
Dicen que la justicia es ciega. Parece ser que también es anósmica, porque acá se caga todo el mundo y nadie dice nada. Cada vez que me fumo un ajeno me dan ganas de gritar a los cuatro vientos “BUENO, A VER SEÑORES, QUIÉN SE CAGÓ ESTA VEZ? FUE USTED SEÑORA? YA ESTAMOS GRANDES, NO LE PARECE?” Pero si hay algo todavía más increible que la total falta de pudor con la que se manejan estos tipos, es la absoluta indiferencia con la que la gente maneja una situación de emergencia como ésta, razón por la cuál más de una vez me he llegado a preguntar si acaso era yo el único que lo olía. Parece ser que a la gente le da verguenza que los demás sepan que se está fumando terrible pedo. No entiendo por qué, si uno pone cara de asco está claro que el preso no es suyo. Cuánto tiempo más va a pasar antes de que reaccionemos?
La otra vuelta resulta que por problemas técnicos, la formación en la que viajaba quedó fuera de servicio, así que nos bajamos todos y nos subimos en el próximo. Para que se den una idea de lo apretado que estaba, casi que podía levantar las dos piernas a la vez que total la fuerza de rozamiento de mi cuerpo contra la buzarda del de la derecha, el saco de la vieja de adelante y el tobul del que me apoyaba con cara de “boludo disculpame, te juro que no lo estoy disfrutando” me hacía levitar. Arranca el subte, y a los veinte segundos una baranda –de esa no te podías agarrar, pero si querés agarrate de ésta- a lo que parecía ser un pescado muerto, dentro de otro pescado muerto, dentro de una bolsa de pedos, entra por la única fosa nasal que tenía destapada y se las arregla para llegar hasta lo más recóndito de mi sistema olfativo. Esta intromisión provocó tal contracción de mis músculos faciales que pensé que iba a quedar desfigurado de por vida. No les puedo explicar el olor a mierda que había. Mi consuelo fue pensar que había sido más caca que pedo, seguro.
No pude evitar mirar a todos los que me rodeaban a ver si alguno evidenciaba alguna culpa. Pero nada de nada. Nunca agarro a ninguno. Llegué a la conclusión de que quién se caga tan impunemente en los medios de transporte públicos, está orgulloso de hacerlo. Otra no queda. Es como su hijo, libre, dando vueltas por el arenero. Sólo que esta vez el arenero es el subte y su hijo es un pedo.
Algún día haré partia y mataré no sólo un Guardia Urbana, sino también a algún que otro voyeur de las excreciones gaseosas, porque esto ya se fue al carajo.
Muchas cosas me indignan, pero hay una que sobrepasa con un amplio margen todas las demás. Nada en este planeta, en este sistema solar, en la vía láctea, me indigna más que encontrarme –periódicamente- con algún reverendo hijo de puta que –impunemente- se tira soberano pedo en medio del vagón de subte en plena hora pico.
Pongámoslo de esta manera; el tipo viene caminando, se sube al subte. Se agarra con una mano de la baranda mientras con la otra sostiene el diario oficialista que reparten gratuitamente en Congreso de Tucumán, y así como si nada –tranqui- se tira un “luis”. Vos tranca eh, total no lo huele nadie.
Estos desconsiderados del orto –nunca mejor dicho- que se cagan en público sin ningún tipo de consideración por la vida de los demás, carecen absolutamente de cualquier vestigio de conciencia social, por eso se llevan todo mi desprecio. Les deseo, de corazón, que alguna vez se emborrachen tanto que al día siguiente se levanten en su cama junto a Lita de Lázari. Desnuda.
Dicen que la justicia es ciega. Parece ser que también es anósmica, porque acá se caga todo el mundo y nadie dice nada. Cada vez que me fumo un ajeno me dan ganas de gritar a los cuatro vientos “BUENO, A VER SEÑORES, QUIÉN SE CAGÓ ESTA VEZ? FUE USTED SEÑORA? YA ESTAMOS GRANDES, NO LE PARECE?” Pero si hay algo todavía más increible que la total falta de pudor con la que se manejan estos tipos, es la absoluta indiferencia con la que la gente maneja una situación de emergencia como ésta, razón por la cuál más de una vez me he llegado a preguntar si acaso era yo el único que lo olía. Parece ser que a la gente le da verguenza que los demás sepan que se está fumando terrible pedo. No entiendo por qué, si uno pone cara de asco está claro que el preso no es suyo. Cuánto tiempo más va a pasar antes de que reaccionemos?
La otra vuelta resulta que por problemas técnicos, la formación en la que viajaba quedó fuera de servicio, así que nos bajamos todos y nos subimos en el próximo. Para que se den una idea de lo apretado que estaba, casi que podía levantar las dos piernas a la vez que total la fuerza de rozamiento de mi cuerpo contra la buzarda del de la derecha, el saco de la vieja de adelante y el tobul del que me apoyaba con cara de “boludo disculpame, te juro que no lo estoy disfrutando” me hacía levitar. Arranca el subte, y a los veinte segundos una baranda –de esa no te podías agarrar, pero si querés agarrate de ésta- a lo que parecía ser un pescado muerto, dentro de otro pescado muerto, dentro de una bolsa de pedos, entra por la única fosa nasal que tenía destapada y se las arregla para llegar hasta lo más recóndito de mi sistema olfativo. Esta intromisión provocó tal contracción de mis músculos faciales que pensé que iba a quedar desfigurado de por vida. No les puedo explicar el olor a mierda que había. Mi consuelo fue pensar que había sido más caca que pedo, seguro.
No pude evitar mirar a todos los que me rodeaban a ver si alguno evidenciaba alguna culpa. Pero nada de nada. Nunca agarro a ninguno. Llegué a la conclusión de que quién se caga tan impunemente en los medios de transporte públicos, está orgulloso de hacerlo. Otra no queda. Es como su hijo, libre, dando vueltas por el arenero. Sólo que esta vez el arenero es el subte y su hijo es un pedo.
Algún día haré partia y mataré no sólo un Guardia Urbana, sino también a algún que otro voyeur de las excreciones gaseosas, porque esto ya se fue al carajo.
lunes, 27 de julio de 2009
Próximamente, en los mejores cines
Si hay algo que odio con todo mi ser, aún más que la guardia urbana (díganme que vieron el grafiti que dice "haga patria, mate un guardia urbana", já, impagable), son esas películas pochocleras que no tienen razón de ser. Son más bien un montón de efectos especiales apelotonados, tiros, bombas que explotan, hombres facheros, minas que explotan y más efectos especiales. Total que carajo importa lo que pongan si con la cantidad de publicidad que hacen, lo venden igual. Pareciera que vinieron al mundo a gastar recursos naturales, nada más.
En fin, resulta que ahora a los productores de cine se les dio por las revistas y dicho mix convergió en una invasión de películas de superhéroes que está inundando mi inconciente de basura hollywoodense, así que no se sorprendan si de acá a veinte días se me sale la cadena y mato a tiquineasos en la oreja a algún desafortunado. Entre todo este quilombo de hombres que fueron tapa de revista, se encuentra uno que da para debatir. Algunos dicen que es un goma porque no tiene ningún poder más que la guita y ese cinturón lleno de chiches, otros que justamente porque es humano y lo que tiene es solo un disfraz, es un groso. La verdad, yo en este tema de geeks no me meto, pero no puedo dejar de gritar a viva voz que me tienen las re pelotas (si, re) por el piso con las películas de este tipo. Estoy hablando del que aparece hasta en los tests psicotécnicos. Si, del muy conchudo de Batman. Que carajo le pasa a la gente? No estoy criticando al susodicho (salvo por lo de conchudo, me pareció que quedaba bien), sino más bien a lo que hicieron con el pobre hombre. Por algún motivo que desconozco, las películas sobre la vida y obra de este sujeto no dejan de aparecer. A las pruebas me remito:
Batman (1989)
Batman Vuelve (1992)
Batman Forever (1995)
Batman & Robin (1997)
Batman Inicia (2005)
El caballero negro (2008) (si, también es otra Batman)
Para estas vacaciones de invierno iba a salir una nueva, pero se retrasó el lanzamiento por todo el bardo de la gripe A. Sin embargo, se llegaron a lanzar un par de volantitos por ahí en la calle Florida, justo al lado del local que te vende panchos con lluvia de papas y tres salsas a elección. Tuve la suerte de agarrar uno, y me parece que lo voy a colgar en ebay para ver si algún coleccionista de pelotudeces me lo compra y me hago unos manguitos. He aquí el volante en cuestión:
Si pensaste que ese Batman y ese Robin eran dos tipos cualquiera disfrazados, entonces sentite bien, sos oficialmente joven. Y sino...bueno, siempre queda la alternativa de ahogarse con una pelota gigante de palitos de la selva.
Dato curioso: Busquen "batman wikipedia" en google, y entren al primer link (es decir, a wikipedia) y miren que aparece. Juro que no tuve nada que ver con el atentado, pero me resultó cómico. Lo que no me causa tanto es que si Discovery se equivoca and so does Wikipedia, entonces alguien que me diga en quíen se puede confiar! Tal vez no valga la pena seguir viviendo y deba de una buena vez ahogarme con una pelota gigante de palitos de la selva.
viernes, 3 de julio de 2009
VOS no me rompas las pelotas...y VOS...vos tampoco.

En un rato nos juntamos en lo de Seba, un amigo de toda la vida.
Seba: a las 11 en casa
Nico: posta?
Seba: Si, pasa que las mini-
Nico: ok, es todo lo que necesito saber...no te voy a preguntar nada.
Porque me revienta las pelotas soberanamente que la gente siempre necesite saber "algo más" para ir a algún lado...como si tuviesen mil opciones! Déjense de joder las pelotas. Todos esos que preguntan "yyy, quienes van?"; "yyyy, somos muchos?".."yyyy hay minitas?". No me rompan las pelotas. NO ME ROMPAN LAS PELOTAS!...(tal vez no debería escribir después de un totin). Pero es que si, macho, me revienta que pregunten esas pelotudeces, como indagando a ver si realmente la salida amerita su presencia. Y yo digo, pero vos quién carajo sos? Parásito del orto...bastante que te están invitando! Mové el culo de la silla que ya tiene la forma de tus nalgas lipídicas y andá a donde te dicen, mierda! No hagas como que elegís, que no tenés nada para elegir...maldita rata miserable. Jugatela, si tenés que decidir entre salir con tus amigos o con una minita y no estas seguro de qué hacer, es porque la minita no te convence, así que no jodas, no gastes guita en una salida que no va a llegar a ningún lado y salí con tus amigos sin preguntar, porque sabés qué? Seguro la pases bien y te cagues de risa como pasa siempre. Porque tus amigos son lo más grande que hay. Y las minas tambien, sí, es verdad, estan buenas y todo eso, pero a los amigos no hay con qué darle hermano! Y cuando te juntes, no caigas con las manos vacías porque te van a mirar con cara de tuje por rastrero. Y bien merecido lo vas a tener, rastrero. Pensá que por pijotear dos cervezas o un peaje, te pueden tildar de rata el resto de tu vida. Que caro sale lo barato, che. Sé un poco más vivo, que cuando labures esos 20 pesos van a ser un vuelto...entonces no pijotees y ponete con unas birras que sino nadie va a poder jugar a la monedita, y si estas sobrio las salidas no son tan divertidas, no me jodas. Che que rica que es la cafiaspirina...casi que me duermo una siesta, pero a esta hora ya no llegaba. No es algo que acostumbre a hacer, pero loco, estuve toda la semana esperando el viernes y no pienso quedarme en mi casa como un goma sacandome mocos y pegándolos en la mesita de luz como cuando era nene (qué habrá sido de esa mesita...)
PD: El enano entangado no tiene nada que ver con el post, pero me reí como tres horas cuando lo vi jaja
martes, 30 de junio de 2009
Anoche vi transformers, y este título no tiene nada que ver con el contenido del post.

¿En qué momento las melbas pasaron a ser mini-melbas y viceversa? Hoy mientras estudiaba me compré un cortado y un paquetito de melbas ¿Y saben qué noté? Que esas dos pelotudeces me salieron 8 mangos ¡la puta madre! Pero además de eso, noté que las melbas eran increiblemente pequeñas. No sólo te aumentan el precio si no que también te venden menos. Entonces, los tipos quieren vender más de algo más choto. La única forma en la que eso puede funcionar, es que la gente sea lo suficientemente pelotuda como para no darse cuenta. Espero avivar a por lo menos un consumidor de galletitas dulces y cumplir con mi cuota de responsabilidad social del mes.
PD: Y en las Variedad, redujeron notablemente la densidad de melbas (si, dije melbas y no mini-melbas....indignadísimo) y mini pepitos, no me jodan.
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