Fin de semana largo para todos! Menos para mi que laburé el sábado. No saben lo que fue, le prendí fuego el boliche. Llevo menos de un mes ahí y ya mandé fruta. Básicamente mi tarea consiste en cargar pedidos de compra por teléfono, por Internet, procesarlas (whatever that means) y atender reclamos de los muchachos de transporte porque no les quieren recibir los camiones a tiempo, y ellos al medio día se quieren tomar el palo porque laburan hasta la una, cortesía del señor Moyano, y te liman las pelotas por la radio cada 5 minutos para que les soluciones el problema, entonces tenés que ponerte a ubicar al muchacho de comercial para que destrabe el asunto, el tema es que muchas veces está durmiendo porque es sábado a las nueve de la mañana y, como cualquier persona normal, a esa hora duerme, entonces tengo que llamar al repositor de la sucursal para que me de una mano para solucionar el problema para luego asentar todo esto en el registro y así quede documentado el reclamo; finalmente notificar a los responsables de lo acontecido, esperar respuesta, confirmar, y todo esto con ochenta telefonitos que suenan por todos lados.
El sábado reía. Reía porque era físicamente imposible hacer todo eso a la vez. Era una de esas risas nerviositas que no podés controlar, la gente al otro lado del teléfono se preguntaba si me reía de ellos, más de una vez tuve que aclarar algo como “disculpame, viejo, pero me río porque acá están sonando todos los telefonitos a la vez y me estoy volviendo loco…en cualquier momento mando todo a la mierda, me decías…?”. Por un momento casi colapso ante el constante ruidito de los teléfonos, pero de pronto tuve una iluminación. Mi imagen se presento delante mío y me dijo “hijo mío, si te vas a poner crazy por cada goma que te llama mientras vos estás ocupado atendiendo otra cosa, vas a romper todo a patadas en cinco días. Te aconsejo el ‘curtite mode’, vos dedicate a lo que sea que estés haciendo, y el que te llama se curta, que vuelva a llamar, vos ponele pilas a lo que sea que estés haciendo en ese momento porque si lo haces mal te cagan a pedos y no hay chocotorta a fin de mes”. No se imaginan lo bien que funcionó. Es un laburo mental, pero es un buen ejercicio para lograr alcanzar el nirvana.
Como no podía ser de otra manera, ya me mandé la primera cagada. No se bien que carajo pasó, pero aparentemente las órdenes de compra que mandé, no cruzaban con lo que debería haber mandado. Repito: no se por qué, pero le voy a echar la culpa al sistema. Lo bueno es que hoy es feriado y no fui, el miércoles no voy, mañana tampoco. Recién caigo el viernes. Tal vez tengo suerte y para ese entonces ya se le pasó la ira a mi jefa.
Me terminé yendo a las 3 de la tarde porque me quedé viendo qué carajo hice mal para aunque sea poder defenderme cuando venga la doña con la bota gigante a patearme el trasero.
Camino a casa tuve la brillante idea de comprarme unos auriculares porque los que tenía los había roto hace un par de días. Resulta que tengo un problema con los auriculares, por algún motivo que desconozco (aunque sospecho fuertemente de mi estupidez) no me duran más de dos meses. Tengo un manejo tan inútil de mis extremidades en lo que a estos aparatitos respecta que en los últimos doce meses rompí, ponele, 6 pares de auriculares. No sé qué carajo hago, pero evidentemente hay algo que se están olvidando de poner en el paquetito con las indicaciones de que cosas no hay que hacer, porque no los sometí a ningún campo magnético, ni los planché, ni los lavé con agua caliente.
Me bajé una parada antes en el subte. Debería haber seguido hasta Congreso de Tucumán, pero había olvidado por completo lo lindo que estaba el sábado para salir a comprar PELOTUDECES por Cabildo y Juramento. Una multitud sedienta de consumismo pululaba las húmedas calles de aquél centro comercial de Belgrano, compartiendo varios centímetros cúbicos de sudor unos con otros. Y yo abrigado hasta las pelotas porque jamás hubiera imaginado semejante cambio climático al salir de mi casa siete y media de la mañana. Una experiencia inolvidable, casi traumática. Mientras recorría las calles en busca de un maldito par de auriculares, fui a parar a un local de electrónica en una de esas galerías para gente joven (los años no vienen solos), seducido por una ingeniosa cajita de cincuenta CDs vírgenes que reposaba en la pequeña vidriera atiborrada de cajas de video juegos mal apiladas. Porque uno cuando va a comprar algo, termina llevándose cualquier otra cosa. Tuve que esperar fuera del local de dos por dos mientras el vendedor charlaba con una pareja de veintipico, dos jóvenes que parecían haberse mudado juntos hace poco a un departamento de dos ambientes, alquilado a un precio usurariamente alto y que gastaban los pocos ahorros que les quedaban a fin de mes en pelotudeces, como si les dijera, una Wii.
La pareja estaba de pié frente al mostrador. Del otro lado estaba el vendedor, tan gordo como lo permitía el pequeño espacio que tenía para atender, sentado en una silla de oficinista, reclinado contra una pared y con los pies extendidos y apoyados sobre una caja, mirando de costado a la pareja que le consultaba entusiasmadísima.
Chico de la pareja:[…]pasa que nosotros nos compramos una Wii, viste esa que te vas moviendo y el tipito hace lo que vos haces, como si-
Vendedor: [sonriendo cancheramente] Si, claro, yo tengo una.
Chico de la pareja: Aahh si, viste? Esta buenísima, jeje, y bueno, viste el control que es medio cuadrado, no? O sea, digo, viene con una batería rara, no? Que hay que comprarle una batería rara…
Vendedor: Como una batería nada?
Chico de la pareja: Claro, porque ponele yo me compre
Vendedor: Ah, no, claro, es que mirá, yo la verdad la use dos días nada más, pasa que juego a la play tres yo.
Es una sensación un tanto rara la que uno siente cuando ve que le están vendiendo un buzón a alguien justo en frente de sus narices. El tipo supuestamente tenía una Wii pero la había usado tan poco que no había llegado a preguntarse siquiera una vez como es que se carga el control? Ah, claro, es porque tiene una Play 3. Turbio como agua del Riachuelo
Chico de la pareja: Ahh…claro, sí, jeje, bueno, que buena que esta
Hasta ahí llegó mi paciencia. No pensaba quedarme esperando tres horas ahí parado para comprarle 50 fucking CDs a ese gordo mentiroso. Fui a otro local, esta vez mucho más cool, iluminado con luz negra y algunos tubos de neón dando vueltas por distintos recovecos, ambientado con música electrónica. MUY manija. Atendían dos flacos con los pirinchos parados y piercings por todos lados, claramente una movida marketinera para atrapar a todo ese público joven de hoy en día que creen pertenecer a algún lugar entre lo flogger, lo alternativo y lo dark, pero en realidad no son nada más que niños buscando pertenecer. Suelen escuchar bandas como si les dijera los Jonas Brothers, y usan el pelo teñido, un piercing argolla en el labio o más arriba tipo lunar, y usan ropa escocesa roja o cuadriculada blanca y negra, con algún accesorio con tachas dando vueltas por ahí. Las mujeres incluso alguna vincha rosa o alguna pelotudez del estilo. No los culpo, de puber era punkeque y estaba buenísimo. Ahora estoy viejo, envidioso y lleno de responsabilidades, lo que me hace pensar que en algún momento de mi vida tomé una muy mala decisión.
Me acerqué a uno de los vendedores y la situación fue la siguiente (el vendedor tenia una voz muy de pito)
-Hola, sí, que tal? Estaba buscando unos auriculares…
-Si, pero que tipo?
-Ehm…cualquiera, vincha o individuales, mostrame los que tengas
-Si, pero que tipo?
-Que?
-Dos punto siete o tres punto dos?
-No se, unos auriculares, como para un mp3
-Claro, bueno por eso te digo
-No te entiendo…unos auriculares, para un mp3, con el plug común
-Es que no hay uno común
-Cómo que no hay uno común? El típico que tienen todos los Walkmans.
-Es que depende
-Mmm creo que no me estás entendiendo…agarrá cualquier Walkman, Discman, Mp3, Mp4 que se te cruce por la cabeza, giralo y fijate que pitutito tiene. Bueno, ese mismo quiero.
-Es que es relativo… (recuerden, todo con la voz muy…muy de nerd)
-[ya medio sacado] A ver…escuchame un segundito [busco el celular en el bolsillo y lo saco]. Ves esto? O sea este agujerito? Bueno, este NO. El común, el grandote.
-El tres punto cinco punto dos punto siete
-Sí, qué se yo, el común!
El tipo va y saca un auricular genérico, de esos que te vienen con los mp3 chinos, que el cable mide veinte centímetros y se escucha para el orto. “Tanto tiempo para esta poronga?”, pensé
-Para un minuto, ese que marca es, genérico?
-Sí…
-Es el único que tenés?
-Sí…
Pero metete el punto nosecuanto en el bolsillo… la concha tuya! mil vueltas para que me muestres esta poronga? Hubieras empezado por ahí! Que quieren que haga, no entiendo a estos vendedores modernos, debo tener atrofiada la parte del cerebro que maneja la tolerancia por las cosas cool. A mi dame una remera lisa, un par de alpargatas y unos auriculares con el pitutito común. Así soy feliz, no necesito ningún estampado raro con una frase sin sentido ni un cinturón con tachas, mucho menos un pituto tres punto cinco punto dos punto siete
Al fin de cuentas terminé en Garbarino. Chusmeando entre auriculares que no bajaban de los 45 mangos (salvo los Coby pendorchos) y me negaba a comprar (otra vez). Por suerte encontré un error en la matrix y terminé comprándome unos auriculares Phillips al módico precio de $17,90. Les digo que son los mejores auriculares que probé en mi vida, y eso que he llegado a gastarme 80 pesos en unos auriculares “in-ear” que se me caían de la oreja y no sonaban ni la mitad de lo que suenan estos. Si de auriculares se trata, soy un entendido.
Eso fue de mi tarde. Llegó la noche y no les puedo explicar las ganas que tenía de salir. Terminamos todos en lo de un amigo, viendo videos de Cupido en youtube hasta las cuatro de la mañana. Completamente ebrios. Todos. Menos mal que a veces tengo días atípicos...que masa.












